Cap. 51: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Córdoba y Condal han sido enviados a la zona del Campo de Gibraltar a apoyar la lucha contra el tráfico de drogas en la provincia de Cádiz. La Guardia Civil está movilizando sus efectivos con los cuarteles cercanos a dicha provincia. Nuestros personajes permanecerán en la zona durante dos meses. “Son órdenes de Madrid, están muy preocupados por los avances de las mafias del narcotráfico y no quieren que se les vaya de la mano”, les dice el Teniente en el día que les anuncia la nueva misión.

La Sargento Córdoba, ávida de acción, se siente entusiasmada con su partida. El Cabo Condal sin embargo no, al pensar que representará un parón en sus investigaciones.

La Biznaga está a tope de huéspedes. Carlos está continuamente “pegado” al ordenador con el tema de las reservas. A Mariela, con la baja de Natalia, se le acumula el trabajo en las instalaciones. Marcos sigue su ritmo con las excursiones, ahora más playeras, y Zaira continúa de baja maternal.

El efecto llamada por el suceso acaecido ha descendido en la casa. Ya hace tiempo que no llegan periodistas ansiosos de noticias. Tampoco, en la mayoría de los casos, los huéspedes son conocedores de lo sucedido en las instalaciones de la misma.

En Alhaurín el Grande, ciudad ruidosa y fiestera como pocas, asola el calor de un verano que se veía venir cargado de canícula. El ir y venir de personas a las playas cercanas, La Cala de Mijas y Fuengirola, hacen un poco más llevaderas las altas temperaturas.

Cae la tarde, la jornada para Carlos y Mariela ha vuelto a ser agotadora. Apuran un tinto de verano en la cocina de la casa. La conversación transcurre con aparente normalidad. Apenas hay clientes por la casa ya que Marcos se los ha llevado a la vecina Fuengirola donde una serie de actuaciones musicales se están llevando a cabo en el impresionante Castillo de Sohail.

Después de varios tintos, Carlos se dirige a poner una música melódica. Invita a bailar a Mariela y ella acepta de buen grado. Unen sus cuerpos al compás de la música. Ella se deja llevar y él se siente cada vez más feliz al roce de sus cuerpos. Mariela le mira y le sonríe. Carlos acaricia su cabello. Ella siente despertar su pasión. Él se aproxima aún más y ambos se unen en un calido beso. Sus lenguas pululan por vencer sus ganas de amarse…

Termina la canción, y Carlos comienza a acariciar todo el cuerpo de Mariela, sus pechos arden, su cuello se acomoda esperando la embestida del hombre que comienza a decirle cosas ininteligibles para ella que le suenan a pura pasión. Ambos cuerpos desnudos se funden en un espectacular abrazo.

Carlos la toma y la posa en la mesa de la cocina. Mariela con la mirada perdida con el encanto de la pasión se deja llevar. El esplendor del cuerpo de la mujer, en posición de apertura receptora, hace que el varón se excite aún más. Cuando termina Carlos de mordisquear su cuello Mariela le pide que la posea, se lo dice con fuerza y ardor. Se funden sus cuerpos en un toma y daca contínuo. Así permanecen por varios minutos y el eco de los gritos de Mariela rebotan por toda la estancia. La traca final hace que los dos caigan exhaustos, uno al lado de otro. Sus cuerpos desnudos y relajados solo son interrumpidos por las voces de fuera que anuncia la llegada de los huéspedes…

….continuará.

 

 

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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