Cap. 49: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Condal está entrando por la puerta del cuartel de Ronda. Después de los saludos iniciales, le hacen pasar al despacho del Sargento González. El suboficial le pone en antecedentes y le indica que en una hora se pasará por allí la persona que dice conocer a un testigo de lo sucedido en La Biznaga.

Un hombre de unos 50 años, alto, desgarbado y algo tímido se presenta en el cuartel. Condal va directo al grano y comienza a preguntarle por el testigo y éste le dice que es un primo suyo quien posteriormente a su estancia en la casa rural se pasó por Ronda para visitarle.

Le comenta que una vez que la prensa se hizo eco del suceso y vista la foto de la muerta, le comentó que vió a la misma en la piscina acompañada por un hombre. Según comentó charlaban animadamente en la misma.

El cabo Condal sorprendido y a la vez alegre no podía dejar de moverse en su asiento. Por primera vez se veía cerca de un testigo tan anhelado… por primera vez podía ver luz al caso.

El hombre confirmó al cabo que su primo no era mucho de testificar, pues hace años tuvo algún problema con la justicia y no quería saber nada de ella. Indicó que actualmente vive en Sevilla y se dedica al negocio de las máquinas tragaperras.

Condal le solicita dirección y teléfonos donde se le pudiera localizar. Una vez que dispone de un número de movil sin más dilación le llama.

Condal: Buenos días, soy el Cabo Condal de la Guardia Civil de Alhaurín el Grande, ¿es usted Roberto Díaz?

Roberto: Sí, buenos días, pronto ha tardado en dar conmigo…

Condal:  Creo que tiene algo interesante para contar durante su instancia en la casa rural La Biznaga, ¿estoy en lo cierto?

Roberto:  Así es, aunque no me gusta mucho esto, colaboraré con usted.

Condal:  Bien, tengo su dirección y si le parece bien mañana me desplazaré a Sevilla para que me cuente.

Roberto:  De acuerdo, aquí le espero.

Condal ya va encarrilando la investigación. Una vez que se ha despedido del cuartel de Ronda ha puesto rumbo al suyo en Alhaurín el Grande. El viaje de regreso lo realiza pensativo. Apenas puede apreciar la hermosura del paisaje, montañas y verdor jalonan su regreso.

Es mediodía y a su llegada lo primero que hace es ir a visitar al Teniente. Le pone al corriente y le indica, si no hay contraorden, que mañana se desplazará a Sevilla. El oficial le indica que adelante y le desea suerte con el testigo.

El cabo Condal en lugar de irse a casa, permanece un buen rato en su despacho. Solo ante sus anotaciones y sus recuerdos de las visitas que ha realizado a la casa rural. Coge la ficha del único sospechoso y la introduce en su cartera de trabajo. Tal vez, piensa, el testigo le reconozca…

… continuará.

 

 

 

Anuncios

Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s