El diván de Mariam (XXXVIII)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

SE PUEDE SALIR

El alcoholismo constituye la más revelante toxicomanía de nuestros días. Es una enfermedad capaz de producir tanto sufrimiento a quienes la padecen como a sus seres queridos.

La mayoría de estas personas reclaman atención muchos años después de dejarlo, etapa en la que acumulan infinidad de experiencias traumáticas, tanto para los que les rodean como para ellos mismos.

Quieren dejar de beber, pero no pueden, a veces lo reconocen, a veces sufren daños físicos por esta enfermedad, y su repercusión social. Maquilla realmente lo que somos y peor aún, lo que realmente sentimos. Favorece las conductas por la reafirmación de la independencia, virilidad, la libertad en la toma de decisiones etc. Esto va en función de los valores que tenga la persona.

Comportamientos como ludopatía, compras compulsivas, adición al sexo etc, significa una especie de resarcimiento. La labor educativa es fundamental en este tema, con diferentes técnicas y utilizar todas las redes de apoyo que le sean posibles. Muy importante la familia o allegados, para volver a sus valores y principios. Realizar actividades, deportes, etc… que ocupen su tiempo libre ayuda. Emocionalmente está ligado a depresión, angustia, soledad, abandono, rupturas de pareja, duelos, etc…

Es una falsa promesa de un bienestar que no llega.

Nuestra personalidad tiene múltiples facetas, y estamos sometidos todo el tiempo a la influencia de nuestro entorno, a los tratos buenos o malos, que percibimos de los demás, que influye por como nos sentimos y lo que esperamos. Principalmente se manifiesta en el momento en que se necesita calmar un vacío afectivo o interior profundo, un aspecto de la persona que lo envenena de si mismo y de su existencia.  Por huir de su soledad, por resistir a sus miedos, justamente por revelarse tal cual es frente a las personas que ama, y el consecuente rechazo. Vive cierta soledad, aislamiento, angustia interior, incomprensión, alguna forma de abandono, siente que es una persona inútil, sin valor, inepta, inferior, incapaz de ser y actuar para si mismo y para los demás, y ahí tendrá la necesidad de beber.

Huye de cualquier situación conflictiva o que le haga daño, “ahogando su pena”, o cualquier otra emoción con la cual tiene dificultad para enfrentar. Su cerebro desarrolla un automatismo, de que cada vez que viva una tensión, tomará alcohol para sentirse mejor. Es importante descubrir la causa de esa tristeza, vinculada a su vida y que no ha resuelto.

Crea un universo ilusorio y de fantasía, para huir del mundo y así disociar una realidad difícil, de un sueño continuamente insatisfecho. Pierde por algún tiempo el contacto con sus sentimientos de soledad, incomprensión, impotencia de no ser como los demás y de rechazo a si mismo, liberando sus responsabilidades y empeorando su situación de insatisfacción de su existencia.

No tiene claridad mental, sobre todo cuando se vuelve dependiente, del mismo tipo de dependencia afectiva, que quizás le hubiese gustado tener y la sensación de que sus padres nunca le dieron.

SER AMADO INCONDICIONALMENTE.

Es tiempo de que se fije en sus bellas cualidades físicas y espirituales,  en su amor, compañerismo, amistad, calidad humana, incluso si el pasado fue muy doloroso. Aceptarse, ordenar su vida, empezar a amar sus cualidades por lo que es. Respetarse y hallar mas fácilmente la solución con las diferentes experiencias, en vez de estar en un estado casi permanente de huida y desesperación.

Tiempo de actuar, equilibrar, trayendo estabilidad y seguridad a su vida. Dentro de si mismo siente ya ese cambio. Seguir creciendo e iniciar  el ciclo de la reinvención que no es más que “aprender, desaprender y reaprender”. Esta ahora en la vía del éxito.

Salir es posible con voluntad y ayuda.

Mariam,    2018.-

Dedicado a un amigo  muy especial para mí, que lleva años pasándolo muy mal. Yo lo se, y el lo sabe. El pasado no se sostiene más. Desde aquí, va todo mi amor incondicional, que sintió, para él siempre.

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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