El diván de Mariam (XXXII)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

Dolor

Todos llevamos en el alma dolores que sanar. En nuestra experiencia terrenal, el ser humano sólo sabe hacerlo a través del dolor. Está diseñado así.

Comprendemos y sanamos a través del dolor, para luego volverlo amor, con aprendizajes continuos, a través de los demás, pues unos a otros nos servimos de espejos y vemos en los otros lo que no queremos ver de nosotros mismos, nos movilizan y rompen los esquemas que teníamos construidos. A veces nos rendimos, y no queremos seguir el proceso, entonces es cuando el cuerpo enferma.

Algunas heridas pueden ser profundas y dolorosas, y en ese juego de espejos algunos llegaran a la conclusión de “hoy yo llevo el cuchillo y te lastimo y mañana lo llevas tu y me lastimarás”, o puede ser un reflejo mas sutil  en el cual terminan queriéndolo todo y enamorándose de todo, que no es más que el reflejo de su propio narcisismo.

En esta dinámica de iras, heridas narcisistas, victimas y victimarios vamos transitando.

Si hablamos de mecanismos existentes, los psicólogos nos permiten adaptarnos al entorno y de alguna manera nos hacen superar o disfrazar nuestros dolores, hasta que algún día conscientemente les hacemos parte de nuestra identidad. “El sanado herido”.

La opción primera es la polarización, que nos lleva a involucrarnos con personas ajenas y completamente opuestas a esto. El famoso rescatista que lo único que desea, es que lo rescaten  y ello lo lleva a alimentar un monstruo que lo devorará si no tiene cuidado, porque todo lo que siempre quiso ser, termina siéndolo el otro, sintiéndose cada día mas vacío y llevándolo a “la rabia narcisista” que sin duda proviene de un dolor en la infancia de no poder ser lo que se quiere.

El salvador se convierte en verdugo y con el tiempo se quiere huir, ser independiente, autosuficiente, porque ya no se soporta al otro con el que voluntariamente compartiste.  Soltar nuestro propio orgullo, ese que esta herido y nos hace creer que poco es suficiente y que merecemos estar en un lugar de perdida y manipulación.

Madurez suficiente para hacernos cargo de nuestros errores y resolverlos aunque eso implique dejar atrás todo lo que nos parece correcto, nos libera y nos ayuda a vernos como somos, nuestras debilidades y fortalezas.

Entender lo importante del proceso, y comprometerte a ello, empezando por el amor propio, tu valor personal. Sanar ese ego herido que todos llevamos dentro, nos traerá equilibrio y pensar que muchas veces los inicios se disfrazan de finales dolorosos.

Valentía,  para que todos podamos llegar a soltar lo máximo, es mi deseo.

Mariam, 2018.-

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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