Cap. 42: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Ya ha llegado el micro bus con los huéspedes de La Biznaga que se han apuntado a la actividad. Por parte de la casa Carlos y Mariela acompañan el evento. Los comensales ya están por las mesas del restaurante seleccionado. La cena trascurre con normalidad, Zen y Paco, colocados tal vez por el destino, una enfrente del otro, sonríen con los chascarrillos de él.

En el mismo complejo hay una disco-pub al que acuden después de la excelente cena. La sala está a rebosar de gente que mueven sus cuerpos al compás de la música de ambiente. Las mujeres son mayoría en la pista de baile. Chicas jóvenes y otras no tanto bailan en perfecta armonía.

Paco ha invitado a Zen a ir a la barra a tomar algo. Allí comienzan a hablar:

Paco:  Zen, ¿cómo lo estas pasando?

Zen:  Muy bien Paco, eres muy símpático, la cena me ha parecido exquisita y este lugar invita realmente a mover el cuerpo.

Paco:  Me alegro guapa que sea todo de tu agrado. Yo también lo estoy pasando muy bien. Si te parece en un rato nos vamos a bailar, cuando hayamos dado cuenta de este gin-tonic, vale?

Zen asiente con la cabeza y una sonrisa natural sale de ella. No cabe duda que este caballero, piensa en silencio, me gusta.

Salen a la pista cuando por los altavoces suena una música melódica. Paco toma su mano y Zen se deja arrastrar. Sus cuerpos se unen con la melodía. Ella instala sus manos en los hombros de él, mientras Paco acaricia su cintura. Casi en la mitad de la canción sus cuerpos se funden. Ella siente la masculinidad del hombre que le gusta, él aprecia lo hermoso de sus caderas … Unen sus caras y los dos sienten el respirar del otro… Un ambiente de sensualidad les recorre mientras las canción ya casi está llegando a su fin.

Hace una temperatura estupenda fuera. Noche típica en la Costa del Sol. Los 20 grados hacen que muchos asistentes salgan al jardin que dispone el disco-pub. Entre los setos se ven parejas besándose y abrazándose, preludio, sin duda, de ardientes veladas de amor…

Carlos, llegada ya casi las dos de la mañana, toma el micrófono del pincha discos y anuncia que en diez minutos saldrá el microbús hacia La Biznaga. Los huéspedes, casi todos con alguna copa de más, se van arremolinando al lado del vehículo. Llegada la hora y previo recuento de los organizadores parten hacia la casa. Van contentos y cansados. Zen y Paco juntos y cogidos de la manos se han instalado a mitad del vehículo. Sonríen y cada poco se besan.

La Biznaga está en silencio solo roto con la llegada de los excursionistas. La temperatura exterior no baja y la interior de nuestra pareja por momentos sube. Van entrando en la vivienda y Paco le dice al oído a Zen que espere un poco, que le gustaría permanecer un rato con ella por las inmediaciones de la piscina. Ella asiente de buen grado.

Toman asiento en una de la hamacas y comienzan a besarse. Su pasión les desborda. Las manos de Paco simultáneamente a sus besos comienzan a acariciar el bello cuerpo de Zen. La respiración delata que todo irá a más. Ellos se dejan llevar. Paco la toma del brazo y la conduce hacia las caballerizas. Una extraordinaria sensación de goce recorre el cuerpo de la hembra. Se adentran en la oscuridad del habitáculo…. Los besos que se dan auguran un feliz término….

….Continuará.

                                                          

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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