El diván de Mariam (XXVI)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

La noche oscura del alma

Una oveja descubrió un agujero en la cerca y se escapó a través de él. Feliz por haber escapado, anduvo errante mucho tiempo y acabó desorientándose. Un día, mientras era perseguida por un lobo,  echó a correr y a correr… pero el lobo siguió acechándola,  hasta que llegó el pastor, la protegió y con mucho cariño la condujo de nuevo al redil. Y a pesar de que todo el mundo le instaba a lo contrario, el pastor se negó a reparar el agujero de la cerca… 

Reflexión                                                                            

“La noche oscura del alma”, es para algunos, un periodo de tristeza, miedo, angustia, confusión y soledad, que es necesario afrontar para conocerse mejor.  Muchos de nosotros, tenemos en ocasiones la sensación de que cuando queremos abandonar un espacio denominado “nuestra identidad”, entramos en otro lleno de dudas, de  ambigüedad, de incertidumbre… donde nos sentimos perdidos y pensar con claridad resulta muy complicado.


Nuestra mente pretende que volvamos al redil, que dejemos de explorar y regresemos a nuestro lugar de partida, de donde tal vez pensemos que nunca debíamos de haber salido. Es la temida resignación, el conformismo de considerar que nuestra transformación personal, no puede ser más que una utopía.


Para evolucionar y crecer como personas, necesitamos experimentar “noches oscuras”, donde emociones como la ansiedad o la desesperación se apoderarán de nosotros, perturbando nuestra mente y nuestro ego. Debemos mantenernos expectantes en esas “noches”, pues si claudicamos y abandonamos, podemos sufrir las  consecuencias  de las pérdidas que habíamos adquirido escapando de nuestro hábitat de confort.


La búsqueda de uno mismo, lleva implícita la firmeza de continuar siempre para adelante, implica aprender a superarse  reiteradamente,  para  ir aumentando lentamente  los límites de la propia identidad. Nosotros exclusivamente  podemos definir lo que queremos hacer con nosotros mismos. Los únicos que contemplamos las cosas desde un lugar privilegiado, siendo capaces de ver lo que otros no pueden observar a ras de suelo.


Seguro que todos en algún momento necesitamos saltar, escapar, perdernos y desorientarnos, seguro que otras dimensiones perturbarán nuestro concepto de “identidad” y escapar del redil se convierta en una opción válida, pero no olvidemos que no tiene por qué ser la única salida definitiva.  

Mariam,   2018.-

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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