Cap. 41 : Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

El calor veraniego hace mella en los huéspedes de la casa rural. Las excursiones durante el día se circunscriben a la playa cercana de Fuengirola y poco más. Ya a la caída de la tarde realizan alguna por la Málaga más bulliciosa, la de los bares y terrazas alrededor de la calle Larios.

Los huéspedes suelen tirarse largas hora en la piscina. Allí entre chapuzón y chapuzón, para mitigar el sofoco, charlan entre ellos, socializan con los desconocidos y refrescan sus gaznates con la buena cerveza del sur.

Zen, latinoamericana, de 42 años ha venido sola. Dedica la mayor parte del tiempo a leer y a nadar. También se apunta a las excursiones que se programan. Su tez morena, pelo largo lacio y ojos grandes no la hacen pasar desapercibida. En la piscina los hombres no le quitan ojo.

Ella es extrovertida. Las parejas llegadas a Sevilla se muestran amables y alguno s incluso ha intentado aproximarse para conversar. Paco, divorciado, residente en Jaen, es un hombre alto y delgado. Con nariz prominente y de facciones rudas. En el grupo con quién se ha integrado es considerado el más jovial. Son todos conocidos de una red social que se dedica a que personas de diversa procedencia se conozcan.

Paco esta mañana ha pensado en conversar con Zen. Una vez que ella ha salido de la piscina y cuando se está secando…se le acerca.

Paco:  Hola, mi nombre es Paco, ¿está buena el agua?

Zen:  Encantada, soy Zen. El agua está perfecta para darse un baño. ¿No se va a bañar?

Paco: Gracias, acabo de hacer ejercicio y voy a esperar al menos una hora para meterme dentro. ¿De donde eres?

Zen: De Cali, Colombia. Usted por el acento es de por aquí, ¿verdad?

Paco:  Sí, soy de muy cerca, de Jaen, he venido por primera vez a esta casa rural, que me parece una pasada, y estoy con un grupo de amigos. ¿Vienes sola?

Zen:  Sí, he venido sola. Una amiga falló en el último momento pero yo estaba decidida a disfrutar de esto. Ya me habían hablado del lugar y no me arrepiento, estoy encantada de estar aquí.

Los dos siguieron hablando por un rato. Se agradaban. Sus miradas así lo reflejaban. Zen le parecía todo un caballero español y a Paco le encantada su “cuerpo de guitarra”,  sus grandes ojos y su acento embaucador.

Quedaron, en el último tramo de la charla, en compartir excursiones y en continuar hablando más tarde. Paco se echó al agua y Zen continuó con su lectura.

Hoy es jueves. Carlos coloca en el tablón de la recepción una hoja que anuncia excursión esta noche a La Cala de Mijas. Consiste en cena en un restaurante cercano a la playa y discoteca en el mismo complejo. Cuando los huéspedes van pasando se paran a leer la actividad y van anotando sus nombres para la misma. El grupo de Paco no duda y, en masa, se apunta. Zen, ya en retirada de la piscina, ve como un grupo de personas se agolpa en el tablón. Se pregunta qué pasara, pero no se detiene, solo una llamada le hace parar….

Paco:  Zen, ¿te apuntas a la excursión de esta noche?

Zen:  No se, ¿Dónde es?

Paco:  Cena y baila en la Cala de Mijas. ¿Te apetece?

Tras un momento de duda, ella le dice que sí. Se acerca al tablón, ahora un poco menos concurrido y estampa su nombre en la lista.

Paco sonrié, Zen también y ambos siguen su propio camino a las habitaciones…..

….continuará.

           

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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