El diván de Mariam (XVI)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

                                            TANTRA

En una noche mágica de luz,  llena de misterios y silencios, tuve la gran suerte de que me vinieron a contar esta historia única y real.

Escuchaba con total dedicación aquella voz dulce, suave y melodiosa que empezó a hablar, cerré los ojos y me dispuse a sentir y imaginar.

Había dos seres únicos, que se reconocían como tal, tenían una conexión verdadera, sus almas estaban fusionadas. Pues bien, tal era el grado de contemplación que se tenían, que aquella noche quisieron probar como seria una entrega total en el dar. En su mente solo había un destino; cómo poder llevar al otro a la cima del placer total. Con total dedicación se dispusieron a explorar y empezaron a escalar aquella montaña, en esa vuelta de darse uno a otro.

La intención de ambos era llevar al otro al límite, para así pedir más, y entre besar, lamer y chupar se perdieron en aquella noche regalada. Cuando llegaban a la cima, y ya a punto de explotar, bajaban  y otra vez a empezar y nuevamente volvían a subir, para después bajar.

Llegaron a tal grado de excitación, que su pasión desbordada se convirtió en necesidad imperiosa por terminar, fundirse el uno en el otro, en esa espiral de placer que los elevaría una octava más arriba.

Pero ahí estaban, cada uno quería proporcionarle al otro el máximo que se pudieran imaginar, y perdieron cuenta del tiempo, del mundo, creando su propio universo, tal vez conspirando con él….

Sus corazones latían juntos, al mismo ritmo. Acariciaban, tocaban, besaban, no dejaban centímetro por explorar. Empapados en sudor, cada vez pedían más, porque ellos no solo buscaban placer físico, también el espiritual.

Y así llegaron al máximo de recepción, temblaban, suspiraban, respiraban en un compás. En esa espiral única, ya no pedían más, se dejaron llevar, juntos volaron con aquella oleada inmensa que los inundó. No quedó parte de sus cuerpos que no temblase, quebraron juntos, su unión fue total. Fusionaron mente y cuerpo y espíritu en aquella entrega del dar, pensando uno en el otro, en aquel sentir por entregar. Subieron al cielo, para ya no bajar, porque después de aquella noche, nada volvió a ser igual.

En comunión total, eran uno con el universo y su totalidad.

Y así fue como me contaron esta historia, para no olvidar.

Mariam,   2018.-

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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