Cap. 35: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Carlos hoy había tenido mucha actividad de reservas en el ordenador. Llamadas telefónicas con consultas incluidas y alguna que otra observación de los actuales clientes le habían llevado a pasar una mañana sumamente activa. Terminó tarde y comenzó a echar en falta a Natalia. Raro le parecía que habían pasado unas horas y no hubiera aparecido por la recepción.

Intentó con una llamada a su móvil, sonaba pero no respondía. Subió a la habitación de ambos y nada. Preguntó a sus compañeros si la habían visto y nadie le confirmó este extremo. Con cara de preocupación continuó buscándola.

La piscina a las cuatro de la tarde ya estaba a tope. Hacía calor, un sol espléndido cubría todas las estancias de la casa rural. Los clientes, inclusive algunos niños, se divertían con el agua. Y Carlos sin encontrar a Natalia. Ya le parecía muy raro, sin contestación del teléfono, sin nadie que supiera nada.

Habló con Marcos y le dijo que tenían que reunirse en media hora, justo en la cocina. Le indicó que avisara al resto, mientras él continuaba buscando. La cara de preocupación de Carlos hizo que Marcos empezara a darse cuenta que algo extraño estaba pasando.

En la cocina se encuentran Carlos, Marcos, Zaira, Mariela y Rubén, el primero comenzó a hablar:

Carlos:  Llevo ya un par de hora buscando a Natalia sin resultados. No contesta al móvil aunque da señal de llamada. ¿Sabéis algo de ella?

Mariela: Solo se que esta mañana, al igual que casi todas, iba a la piscina a pegarse un chapuzón. Solo eso, también he comenzado a buscar sin éxito.

Rubén:  ¿No podría haber bajado al pueblo? No se, tal vez después de bañarse fue a pasear y está en el pueblo, sin  móvil. Si os parece tomo el coche y me voy para allá.

Carlos:  Perfecto Rubén, estamos en contacto a través del teléfono. El resto, por favor, sigamos buscando, incluyendo los alrededores de la casa.

Marcos:  Yo buscaré por las rutas senderistas, ojalá la encuentre.

Zaira:  Yo no puedo moverme mucho, pero miraré por aquí e incluso hablaré con inquilinos por si la hubieran visto.

Todos se pusieron en marcha, no iba a ser nada fácil encontrarla. A nadie, en lo más remoto, se le pasaba por la cabeza un trágico desenlace. Lo que si existía entre ellos era una expresión muy fuerte de preocupación y de extrañeza. Todo aquí era muy pequeño y muy visible. No obstante, la fuerza, el empuje y el cariño hacia Natalia hacían que afrontaran la búsqueda con mucho ahínco…..

….continuará.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

3 comentarios en “Cap. 35: Canción que nunca acaba”

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