Cap. 34: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Natalia se estaba empezando a sentir incómoda con la conversación.  Daniel no dejaba de mirarla y colocarse cada vez más cerca de ella. Quería terminar pronto la charla, quizás no fue buena idea traerlo a las caballerizas, pensó ella. Notó en él gestos raros, en su mirada y ademanes.

No llevaban ni cinco minutos en el lugar …. cuando se le echó encima. Natalia pegó un respingo pero no pudo zafarse. Sintió la rabia de la que se ve desprotegida e inocente. Notó que la cogía con fuerza, ella apenas podía maniobrar, manos por aquí y por allá, caricias robadas, besos intrusos la perturbaban. Sintió como su cuerpo caía con él encima. No articula palabra, no podía, era todo tan extraño…. Un nudo en la garganta, el cuerpo inerte como si estuviera muerta…. tan extraño todo….

Ya no pudo resistir más y se desmayó. Nunca sintió como la forzaban, como aquel cuerpo tan hermoso era horadado por un execrable individuo. El tal Daniel estaba fuera de sí, ya no forcejeaba, tenía a su presa dominada aunque parecía no reaccionar. Sus embestidas hicieron que Natalia despertara e intentara quitarle de encima. No podía, la fuerza del varón la dominaba. Cuando iba a comenzar a gritar, el violador le tapo la boca, la cogió de la garganta y la apretó con fuerza. Ella veía que le faltaba la respiración, intentaba y no podía ni mover sus piernas. En unos instantes pensó en Carlos, ojala estuviera, y apenas unos segundos después una luz que se dirigía al fondo de un tunel se le apareció….todos los esfuerzos eran ya imposibles…. dejó de respirar….se sumergió en la nada.

Cuando el violador se dio cuenta que ya ese cuerpo no respondía… dio un respingo y se incorporó. Se echó las manos a la cabeza y cogió el cuerpo de Natalia y lo llevó a un rincón de las caballerizas. Tomó una pala y comenzó a cavar en la tierra con el propósito de enterrarla.

Nadie en La Biznaga pudo sospechar el horrible acontecimiento que acababa de ocurrir. Carlos estaba en la recepción, con sus reservas, y el resto en su tarea diaria.

El violador Daniel, una vez terminado el enterramiento, se encaminó a la recepción y con cara de muy pocos amigos le indicó a Carlos que le preparara la cuenta, que tenía que marcharse antes de lo previsto. Subió a su habitación, se duchó y ordenó su maleta. Todavía la excitación del malhechor era patente en él. Ni siquiera se paró a pensar lo que había hecho…. solo quería huir, huir del lugar.

Apenas han pasado un par de horas del triste acontecimiento. La casa sigue con su normalidad, rota solo porque era la primera vez que un huésped había decidido irse antes de lo previsto. A la piscina comenzaban a llegar clientes y de momento nadie comenzó a echar de menos a Natalia…..

….continuará.

Anuncios

Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

4 comentarios en “Cap. 34: Canción que nunca acaba”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s