Si vis pacem, para bellum

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Hoy es el día después. A raiz de la muerte del joven capitan del Ejercicio del Aire Don Borja Aybar, a quien dedico este post, han venido a mi mente algunos momentos vividos durante mis años como  militar, en activo,  de la Fuerza Aérea Española.

Tardará un tiempo en esclarecerse el qué paso. Las investigaciones de accidente aéreos se realizan lentas, con polcritud, no dejando nada al azar. A lo largo de mi vida profesional he asistido, desgraciadamente, a varios accidentes aéreos. He actuado como secretario de instrucción de accidentes aéreos.

Ayer nada más conocer la desgraciada noticia, comencé a recordar algunos… Por una elemental razón, voy a obviar nombres, lugares y determinadas circunstancias. Ante todo imperará el respeto y admiración por mis compañeros.

Recordé aquel accidente donde el finado, a pocas horas de casarse, con su avión se llevó la barrera de frenado de una base al oeste de España. Su posterior consecuencia, mortal, fueron gritos desgarradores que hoy, algunas personas que lograron oirlo, no pueden olvidar.

Así mismo recordé aquel joven oficial,que cada mañana me saludaba en mi oficina, al que la mala suerte le pilló volando. Era un chico alegre, como pocos, feliz y orgulloso de su profesión, a quién el destino le deparó un accidente mortal pocas horas antes de aterrizar en una base en el centro de nuestro país.

Continué recordando cuando me encontraba en una base del sur de España. Intensa actividad en la Plana Mayor. Se prepara una visita de colegios para el día siguiente. Mi oficial y yo ultimábamos los detalles. Sonó el teléfono, maldita sea, y le informan que en menos de una hora debe salir a volar, ya que tiene que sustituir a un compañero. Con un “Antonio sigue tu, a la vuelta retomo” me despedí de él. Nunca he llorado más una ausencia. A las pocas horas nos dicen que el avión se ha estrellado en el mar…. y mi oficial dentro. Dejó mujer y dos chicos. Vivíamos en la misma barriada, qué pena de vida, Dios, aún hoy me estremezco.

Estos chicos están hechos de otra “pasta”. No son super héroes, no, pero llevan en su interior algo, quizás un alma más limpia, que los distingue del resto de los humanos. Otra vez indico que se tardará en saber los resultados de la investigación de la muerte del Cap. Aybar, ya se está barajando que no se eyectó para evitar caer sobre población civil…. Y os digo que no es la primera vez que ocurriría. Ahora viene a mi mente aquel oficial en un pais centro europeo, muy poblado, que consiguió llevar el avión, arriesgando mucho, en pérdida para que se estrellara en un descampado. Pudo morir, tuvo suerte en eyectarse a ultimísima hora. Allí lo declararon héroe. 

Todo esto vino a mi mente minutos después de conocer el accidente del día de ayer. Ya no quiero llorar más. Las lágrimas más tristes son las que no se derraman, las interiores que no salen. 

Me siento orgulloso de haber servido, de haber trabajado en activo durante 40 años en el Ejército del Aire. De haber conocido a estos Oficiales valientes. De haberme sentido feliz compartiendo su pasión por el vuelo. Porque estas personas, mis admirados aviadores, han sido mi sostén y mi ayuda a lo largo de muchos años. Podría contar muchas anécdotas, muchas solidaridades conmigo, ahora no es tiempo…..

Capitán Borja Aybar, tu mujer y tu criatura y por ende todos los españoles de buena voluntad se sienten orgullosos de tí, porque no has hecho otra cosas que prepararte y trabajar para hacernos una vida mejor, para darnos libertad y seguridad. Admirado Borja ahora estás en el cielo y en nuestros corazones. Dios te bendiga.

¡¡Viva el Ejército del Aire!!

¡¡Viva España!!

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

4 comentarios en “Si vis pacem, para bellum”

  1. Siento mucha tristeza desde ayer que supe.
    Valor, gallardía, entrega..
    Ya no como militar, si no como ser humano.
    Respeto y reconocimiento, valores para la Eternidad.
    Otro Angel en el cielo.

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  2. Asi es y asi pasan las cosas, tal como las describes Antonio. Siempre inesperadas.
    No he conocido ningun piloto que no transmita siempre entusiasmo antes de iniciar un vuelo. Tampoco a ninguno que tras vivir el accidente de un compañero piense que ! servir a los demas volando no merece la pena ! Todo lo contrario, apenas se recupera la situacion, los pilotos militares salimos a volar de nuevo.
    Es como el amor y la propia vida, un ciclo continuado de risas al aire, sudor en la piel y lagrimas en el estomago.
    Gracias Antonio, por esas palabras y por ser como eres.

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