Cap. 14: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Ya era mitad de semana. Hacía una tarde calurosa, para el otoñal mes de octubre, y Mariela, después de haber descansado en su casa, se disponía a salir de compras. Le apetecía pasear hoy por el Madrid más comercial. Tomó el metro en Oporto y se bajó en Príncipe Pío. Es un buen centro comercial el que se ha instalado en la antigua estación del Norte de la capital. Todas las primeras marcas se encuentran allí. Así mismo dispone de una sala Cinesa, donde todos los viernes proyectan  películas de estreno.

Salir de compras ha sido una excusa. En realidad Mariela necesitaba caminar por las zonas que le hacían recordar las cenas, los cines… junto a su anterior pareja. Hoy estaba especialmente sensible, se sentía sola, es verdad, pero en el fondo de su corazón nunca desterró la idea de volverse a enamorar…..

Paseó y miró escaparates. Pasaba de largo por las lujosas tiendas. No encontró a nadie conocido. No había esta tarde de jueves mucha gente, la poca que había, eran familias enteras de padres e hijos. Había mucha chiquillería que alborotaba inocentemente el ambiente. Se paró enfrente de un bonito escaparate de bolsos,  marroquinería, zapatos, collares…. un poco de todo.

Entró a continuar viendo el interior. Un joven moreno, con barba distraída de unos días, salió a su paso. Hola, le habló, soy Ruben, ¿en qué te puedo ayudar? Ese acento a la bancaria le sonó familiar. ¿Eres argentino? Se atrevió a decir. Afirmativo, contestó el joven….

Mariela:  Bien, estaba viendo bolsos. Los hay muy bonitos. Precisamente el que me gusta, que he visto en el escaparate, color marrón, no tiene el precio. Por favor, acompáñame y me indicas.

Rubén:  Por su puesto. Veamos, ya se cual me dices. Acabamos de ponerlo hoy y probablemente se nos pasó etiquetarlo. ¿Es este?

Mariela: Exactamente, por favor déjame que lo vea de cerca. Perfecto, me gusta. ¿Cuál es su precio?

Rubén: No es una marca muy conocida en España. Es de Paulo Moccio, argentino como yo. Es auténtica piel de mi país, preparada en las fábricas de Lanús, muy cerca de Buenos Aires. Su precio es de 125 euros. ¿te parece bien?

Mariela: Se me sale del presupuesto.  Te voy a regatear, me gusta, te ofrezco por él 100 euros.

Rubén:  Eres muy simpática y atractiva. Me caes bien. Voy a hacerte una contraoferta. Ni para ti, ni para mí:  115 euros y es tuyo.

Mariela lanzó una carcajada. Era un buen vendedor. Lo miró con cierta ternura. Sacó su billetera y le entregó una tarjeta de crédito. Rubén trajo el datáfono y enseguida la operación estaba finiquitada.

Rubén:  ¿Te apetece que te invite a un café? Yo me disponía  a tomarlo cuando has llegado.

Mariela: Claro, ¿por qué no?

Se encaminaron a una cafetería cercana, de esas que disponen de gran variedad de cafés e infusiones de todo el mundo.

Mariela pidió un te verde y Rubén un café sólo de Colombia. Comenzaron a charlar de cosas intrascendentes. Se divertían y se les notaba muy a gusto uno al lado del otro.

En apenas quince minutos ya se estaban despidiendo: 

Mariela:  Gracias por la invitación y por haberme hecho un buen precio en el bolso. Estoy deseando estrenarlo.

Rubén:  Por favor, gracias a ti por aceptarla. Ojalá algún día pueda verte lucir el mismo. Acepta mi tarjeta por si en otra ocasión quisieras que nos viéramos y con ello yo pueda apreciar  lo bien que te sienta la compra.

Mariela tomó la tarjeta y a continuación le ofreció su mano, como despedida, y Rubén se la estrechó con suma ternura.

Ya está dirigiéndose al metro para tomar dirección a su casa. En apenas quince minutos está abriendo la puerta de la misma. Al llegar al salón saca de la bolsa su compra y sonríe acordándose del vendedor.

Le ha causado una impresión óptima. Es guapo y simpático.  Ya no es la Mariela que salió de casa, ha recuperado su sonrisa, se le nota la cara iluminada y se dice…. algún día le llamaré.

…. continuará.

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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