Cap. 13: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Carlos se levantó más temprano que otros días. Había estado soñando, aunque no recordaba nada y, después de prepararse un café, se dirigió a su ordenador. Mientras pensaba en la viabilidad del proyecto, recordaba una y otra vez la casa, el lugar, el paisaje. Veía las posibilidades y comenzó a echar números. Hasta este momento, pensó, somos cuatro los socios. Algo había comentado Mariela de que tal vez Marcos se uniera…. Bueno, cinco en el proyecto. Echó números y más números. No cuadraba por ningún lado. Es necesario, se decía, integrar al menos tres personas más. Preparó un dossier para la reunión que tendrían esta tarde.

Marcos nada más levantarse, pegarse una ducha y digerir un desayuno suave… tomó el teléfono y llamó a Zaira:

Marcos:  Hola tesoro, ¿Cómo estas?

Zaira: Buenos días Marcos, bien, he descansado estupendamente. Ahora mismo me estaba tomando un zumo de naranja.

Marcos: He pensado lo que me habías propuesto y en este momento te digo que sí, que me parece una idea excelente y además nos servirá para estar más tiempo juntos…. ¿te parece?

Zaira: Me acabas de alegrar la mañana. Esta tarde tendremos una reunión y lo haré saber al resto. Ya te informaré detalladamente este noche.

Marcos: Perfecto mi niña, ahora debo irme tengo que atender a varios turistas que quieren visitar la Estupa de Benalmádena. Besos tesoro, hasta la noche.

Zaira: Hasta la noche, cariño.

Bueno, ya parece haberse alcanzado los cinco socios. Carlos ya contaba con que entraría el malagueño. Sus cálculos actuales van en esa dirección.

Natalia y Mariela están en el banco ultimando sus documentos para acogerse al Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Para ellas y los propósitos que tienen les resulta muy conveniente. Hacen entrega al representante del sindicato de los impresos que han cumplimentado y los papeles que deben aportar. Están contentas. De su sucursal sólo ellas se han acogido al ERE. Es fácil que se les conceda. Al banco también le interesa que se vayan.

Los socios han quedado sobre las seis de la tarde en casa de Carlos y Natalia. Ya están todos reunidos en la mesa ovalada del salón. Carlos ha distribuido fotocopias del estudio de viabilidad de la compra de la casa. Comienza él a hablar:

Carlos:  Aquí os presento el estudio que he realizado esta mañana. Como ya me ha confirmado Zaira, hace un momento, Marcos se incorpora por lo que somos cinco los socios. Veréis que me adelanté un poco, tenía la impresión que iba a adherirse. No os niego que al ser cinco el proyecto es harto difícil. Tendríamos que hacer un desembolso económico bastante grande y creo que ahora no estamos en situación para ello, ¿no os parece?

Todas escuchaban con suma atención las palabras de Carlos, mientras ojeaban las cifras, las conclusiones y las propuestas.

Mariela: Enhorabuena Carlos por este informe. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que la viabilidad de la adquisición pasa por buscar tres socios más. ¿Quiénes?

Zaira: Bueno, estoy de acuerdo, cinco somos pocos. Pero al igual que hemos aparecido Marcos y yo, es posible que pronto aparezcan tres personas más. Conocemos a mucha gente, salgamos a ofrecerlo, ¿no?

Natalia:  De acuerdo con todos. Buscar, ofrecer, está muy bien. No hay que acotarlo solo a Madrid. Al igual que Marcos ha ingresado, tal vez algún lugareño se quiera asociar. Vamos a necesitar hacer reformas, ¿quién nos dice que no va aparecer alguien mientras estamos de obras?

Carlos: Gracias por vuestro apoyo. De verdad estoy muy orgulloso de este grupo. No sólo apoyáis sino que además aportáis ideas muy, muy interesantes.

Alrededor de las ocho y media dieron por finalizada la reunión. Los anfitriones despedían en la puerta a Mariela y Zaira que, juntas, tomaban dirección a sus domicilios.

Hacía una noche apacibles. Daba gusto andar por la avenida General Ricardos. No había mucha gente, era lunes y todos ya descansaban en sus casas. Las dos, mientras caminaban, iban comentando sobre la reunión. No obstante, Mariela se salió pronto del tema:

Mariela: Se os ve que hacéis buena pareja. Marcos es un buen chico. Me cayó muy bien, se esforzó bastante en atendernos.

Zaira:  Sí, es un gran chico. Me ha abierto el corazón y estoy muy esperanzada en esta ya incipiente relación. De todas formas, me voy a mostrar cautelosa, nunca se sabe….

Mariela:  Haces bien Zaira, hay que dar pasos lentos, no lanzarse a una piscina sin agua. Míra, hace unos años que estoy sola, ya no me fío ni de mi sombra. A pesar de todo, creo en el amor, siempre en el amor.

Ya se apartaron porque sus viviendas tenían calles distintas. Zaira, pensando en lo que le había dicho su amiga, comenzó a ponerse triste. Se iba diciendo que, a pesar de la cautela, lo iba a intentar, Marcos le atraía y su corazón sentía su presencia.

Mariela, la que todos piensan que es la más fría, entró en casa con la lágrima suelta. Detestaba la soledad. Estaba sola y se sentía sola. Ha tenido muchas experiencias, pero ya llevaba algunos años en el dique seco. Ni ella ni sus amigos podían adivinar que la época de sequía iba a llegar a su fin … en breve espacio de tiempo.

….continuará.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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