Cap.10: Canción que nunca acaba

Cancion que nunca acaba

Marcos se adelanta un poco al resto y va hacia el hombre canoso que está enfrente. Ambos se saludan y se dirigen al resto de la comitiva. Su acento es sajón, su expresión es de ser una persona tranquila y con amabilidad les indica que le sigan para enseñarles la casa, una vez superados ya los saludos iniciales.

Dispone de un porche pequeño que conforman una mesa y cuatro sillas, a la entrada un pequeño recibidor, un aseo a mano derecha y a la izquierda un gran salón, con decoración  clásica.  Al lado del salón se encuentra la cocina, un habitáculo grande y dotado con menaje, a la vista, utensilios y electrodomésticos, disponiendo también  de una mesa grande de madera y seis sillas.

A continuación del pequeño aseo de la planta baja están las escaleras que dan acceso a las habitaciones. En la planta de arriba existen cinco y dos cuartos de baño. Son dormitorios dobles.

Los viajeros miran con atención todo. El propietario no ahorra en explicaciones aunque, a veces, no encuentra el verbo apropiado en español.

Una vez contemplada la totalidad de la casa, se dirigen para ver el exterior. Detrás de la misma hay una piscina, no muy grande, con su solarium correspondiente.

Está terminando la visita. Marcos agradece al señor sus comentarios y la oportunidad que les ha dado de visitar la casa. Se despiden de él y van en dirección al coche.

Una vez camino del hotel, donde tienen previsto alojarse, comentan sobre la visita:

Carlos: No me ha disgustado la casa. Pero, la veo pequeña para los propósitos que tenemos.

Mariela:   De acuerdo contigo Carlos. La piscina era para una familia no para un grupo de personas. Si la eligiéramos, deberíamos de ampliarla.

Zaira: No me ha gustado. No me llama. Sí, está cerca de la Cala de Mijas, que es un paraíso, pero por lo que os he oído queréis algo más que un turismo tradicional, más alternativo, no?

Carlos: Bien visto Zaira, efectivamente queremos algo más alternativo, más de terapias naturales, más naturaleza e impulsar excursiones llenas de interés lúdico-culturales.

Marcos permanecía en silencio. El ya advirtió que esa no era su elección. Nadie le pregunta y él a lo suyo, a conducir. Pasan por la Estupa de Benalmádena y Carlos recoge su coche, Mariela le acompaña y Zaira pasa al asiento de delante con Marcos.

El Hotel Los Altos del Higuerón les espera. Han reservado tres habitaciones para sábado y domingo. Son cerca de las cuatro de la tarde y la cocina del hotel a punto de cerrar. En recepción lo primero que les indica es que se dirijan al restaurante si quieren comer.

Han podido coger una mesa. Los cuatro se sientan y son atendidos por un camarero joven que les toma nota primero de la bebida y después de la comida.

Casi las seis de la tarde y ahora en una terraza del hotel están tomando café. Planean que van a hacer después de un descanso en la habitación. Deciden acercarse a la vecina Fuengirola y ver su ambiente nocturno. Nuevamente Marcos ejercerá de cicerone.

 Se despiden para verse en un par de horas. Cada uno se mete en su habitación y Marcos toma su coche para regresar a su casa. Me cae bien este grupo, piensa mientras conduce, tal vez no sería mala idea asociarme con ellos…..concluye.

….continuará.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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