Cap. 2: CANCIÓN QUE NUNCA ACABA

Cancion que nunca acaba

Las jornadas en Urgencias del Gregorio Marañón son agotadoras para los trabajadores y los enfermos que acuden diariamente a ella. Han debido de reforzar su seguridad ante los incidentes provocados por una etnia gitana con los médicos y enfermeros que allí trabajan. Los desperfectos que han causado, un par de miles de euros, han obligado a reforzar su seguridad, pasiva, cámara de vigilancia, y activa con la presencia física de un guardia de seguridad.

Allí cada mañana, de lunes a viernes, presta sus servicios como enfermera Zaira. Trabaja allí y vive por la zona del metro Oporto. Zaira es una joven que hace apenas tres años terminó la carrera de enfermería. Entró en el hospital haciendo una sustitución en verano y por su buen hacer ha ido encadenando contratos hasta que definitivamente hace unos meses aprobó la oposición como funcionaria y ha tenido la suerte de continuar en su puesto de trabajo, avalada por su buen hacer y el reconocimiento de sus jefes y compañeros.

Tiene apenas 26 años, es joven y guapa. Cabello negro, figura estilizada y ojos negros. Una belleza. Su vida trascurre entre urgencias y su pequeño apartamento de General Ricardos. Vive sola. Es una persona muy sociable, sensible y solidaria. Fuera de su labor, le encantan las tertulias, el cine, el teatro y el deporte. No es muy amiga de salidas nocturnas pero cuando lo hace se recoge la última.

Ahora está comenzando a salir con un chico. Un joven informático que ha conocido en una tienda cercana a su domicilio. Tuvo problemas con su ordenador y le ayudó a resolverlo. De ahí nació esta relación que lleva unos tres meses de rodaje. Salen juntos, se divierten juntos.

Zaira acabó su jornada sobre las tres de la tarde. Aprovechó a comer en un restaurante cercano al hospital junto con algunas compañeras. Entre comida y posterior coloquio llegó a casa alrededor de las cinco de la tarde.

Cuando se estaba cambiando para estar cómoda en casa le sonó el móvil. Era su pareja que le anunciaba que se pasaría a recogerla para dar una vuelta por el cercano Madrid Río, hacía una temperatura idónea para pasear por la orilla del Manzanares.

A las ocho y media de la noche sonó el timbre en su puerta. Era su chico, ya estaba aquí y ella acababa de salir de la ducha. La pilló con una toalla encima y el pelo aún húmedo. Se besaron y abrazaron. Estaba hermosa, su piel morera y el brillo de sus ojos no pasaron desapercibidos a su pareja.

Entre besos y abrazos se fueron calentando. En un momento él le ayudó a secarse su piel y continuó por el cabello. Ella se dejaba hacer…. un escalofrío de gozo le recorría todo su cuerpo. Le quitó la camisa, le desabrochó su pantalón. Estaban al lado del sofá y sus cuerpos, ahora despejados, se aprestaban a amarse.

Ella recorrió su pecho con besos y lengua, ahora sus tetillas, después un recorrido hacia sus zonas bajas. Ahí se detuvo. Introdujo en su boca el pene erecto de su pareja. Idas y venidas no hacían más que aumentar su volumen. El gozaba con todas las embestidas de su novia mientras acariciaba su cabello y gemía. En una decisión rápida la tomó y la posó sobre el sofá, le abrió las piernas y comenzó a acariciarle su monte de Venus, poco a poco y con besos cada vez más cadenciosos se aproximaba a su interior. Allí buscó con su lengua el clítoris, cuando lo halló un intermitente gemido salió del interior de Zaira….

Las oleadas y ataques entre los dos se iban sucediendo. Ella abrió definitivamente sus piernas esperando la embestida del varón. No tardó mucho tiempo en producirse. Perfectamente conjuntados se movían en armonía. Al mismo tiempo que la penetraba dirigía sus manos a los pechos. Esta se sentía temblorosa, todo su cuerpo era atacado por su pareja, no haciendo ella otra cosa que sentir sus habilidades y responder con gritos, cada vez más audibles, y arañazos en su espalda.

Cuando ambos habían gozado, de lo lindo, se aprestaron a venirse. Una sacudida final de él y un goce especial de ella les anunciaron la descarga definitiva. Le indicó que no se corriera dentro, que lo hiciera en el interior de su boca o por sus pechos. Así lo hizo él y un reguero de semen blanquecino inundaron sus hermosas tetas.

Son ya las diez de la noche, el paseo por el Manzanares como el cielo pueden esperar se dijeron entre carcajadas de complicidad.

….Continuará.

 

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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