Cap. 27: Las mentiras del viento

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Ann se dirige a abrir la puerta. Sabe que detrás de la misma está el policía que hace unas horas le habló por teléfono. Pase por favor, dijo la doctora, gracias respondió amable Thomas.

Después de acomodarse el subinspector comenzó a hablar. Como ya le indiqué en mi llamada, tenemos la necesidad de informarnos a cerca de un paciente suyo. Le pongo en antecedentes, prosiguió el policía. Mikel al igual que otros sospechosos está siendo investigado por un homicidio ocurrido hace unos días. No se si usted a través de la prensa o televisión ha oído el caso. Está siendo muy popular, el morbo, usted me comprende….

Ann le confirmó al subinspector que efectivamente había oído hablar del caso, al que por cierto no le había prestado especial atención. Le voy a indicar, continuó la doctora, que la información que le pueda yo facilitar en estos momentos es la mínima. Usted sabe que mi compromiso ético y profesional me obliga a guardar secreto sobre mis pacientes. Le tengo que reconocer que, a veces, los profesionales nos vemos en un brete de tener que saltarnos esta obligación debido a circunstancias que se anteponen al juramento hipocrático por ser excepciones que dan prioridad al bien colectivo, por encima de los intereses del individuo.

Thomas, que le escucha atentamente, lo primero que pensó es que la doctora iba a colaborar con él en el momento que le pusiera en el conocimiento del caso.

La doctora ya estaba terminando su breve discurso legal y le preguntó: ¿Qué tiene que ver mi paciente en el caso, en calidad de que está inmerso en él? ¿Qué desea usted de mí que yo pueda colaborar en el mismo?

A la primera pregunta el subinspector le informó que Mikel es sospecho de homicidio. A continuación le esbozó un breve relato de lo que había sucedido con la muerte de Paul. El subinspector hizo un certero resumen del caso. La doctora no perdió hilo e incluso en el desarrollo del mismo se apreciaba ya su interés en colaborar.

Para la segunda cuestión el subinspector fue muy directo y le indicó que había venido a informarse de la patología del paciente y de algún otro dato significativo que pudiera  aportar para el esclarecimiento del mismo.

Ann le dio las gracias por el excelente resumen del policía. Por ser una excepción a mi juramente hipocrático y comprender que la información que yo poseo puede ayudar al esclarecimiento del caso le voy a hablar sobre mi paciente.

Mikel es una persona que llegó a mi consulta con un diagnóstico equivocado, según mi punto de vista profesional y los estudios que le realicé. La bipolaridad sin un estudio científico detallado, sin unas pruebas demostrables, no puede ser diagnosticado con un certero dictamen.

Efectivamente Mikel no es bipolar y el no serlo y creerse bien diagnosticado le ha producido cierta inseguridad y algún que otro quebradero de cabeza. Los psiquiatras no debemos evaluar a la ligera, tenemos que estudiar los antecedentes familiares de la persona, su trayectoria vital, la apreciación en la llegada a la primera consulta y no menos importante las pruebas demostrables del diagnóstico.

No pondré nunca la mano en el fuego por nadie, por Mikel tampoco. El comentario popular, continuaba la doctora, dice que todos somos un asesino en potencia, no le parece? Thomas asentaba con la cabeza.

Pero sí le puedo indicar que mi paciente no ha mostrado síntomas de utilizar la violencia, ni física ni psicológica. El de por sí no es violento, otra cosas es que pueda ser influenciable, lo es, y quizás en algún momento se haya visto obligado a colaborar o haya colaborado a “motu proprio” en algo no muy legal en aras de un sentimiento que tenga por una persona que le haya llegado muy dentro desde el punto de vista emocional.

Ya casi estaba finalizando la doctora. Lo que sí le confirmo es mi total colaboración con la justicia y si en algún momento la misma me llama estaré dispuesta a ayudar desde mis conocimientos.

Ann acompañó a la puerta a Thomas y con un estrechamiento de manos se despidieron. El subinspector comenzaba a ver más claro todo…

…. Continuará.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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