Cap. 26: Las mentiras del viento

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Cuando estaban comentando en el despacho de Harry sobre la declaración de Sara, suena la puerta del mismo. Un policía, de paisano, pide permiso para entrar y comienza a hablar:  Una vez que el subinspector  me da la orden de hacer vigilancia a Mikel le sigo hasta la casa de Amanda, allí permanece por periodo de dos horas. A continuación, prosigue el policía, advierto que se para en una farmacia y continúa hasta su domicilio.

He investigado al sospechoso. Cada mes o mes y medio va a una consulta de una psiquiatra, Ann Morgan,  a quien habría que entrevistarla, yo no lo he hecho hasta no recibir la orden correspondiente.

Gracias dijo Thomas, buen trabajo, puedes retirarte. Harry quedó sorprendido de esa vigilancia, su subordinado no le había dicho nada. Este le dijo que tenía previsto informarle de todo, pero que al estar centrado en los interrogatorios consideró que era apropiado hacerlo cuando tuviera más información.

El subinspector ya sospechaba que entre Mikel y Amanda había algo más que una amistad. Sus pensamientos respecto a esta pareja estaban fundados. Ahora lo acababa de corroborar. ¿Hasta que punto estaban unidos? ¿Eran amantes? ¿Qué sabían uno del otro? ¿Habían actuado en complicidad en la muerte de Paul?

Estas preguntas orbitaban por las mentes de ambos policías. El caso estaba comenzando a cerrarse, aunque todavía quedaban algunas incógnitas por despejar. Paciencia, se dijeron, solamente el tiempo nos dará o quitará razones. Aunque el comisario ya les había advertido que la opinión pública les exigía resultados, y las autoridades políticas también.

Amanecía un nuevo día en Springfield. La comisaría a las nueve de la mañana era un transitar de personas. Noctámbulos y mañaneros se cruzaban en sus dependencias. Los dos amigos, una vez pasado el briefing inicial, se dirigieron al despacho del inspector.

Thomas vas a llamar a Ann Morgan y, sis es posible, a media mañana vas a tener una entrevista con ella. Es importante su declaración, prosiguió el inspector, porque nos va a llevar a conocer al verdadero Mikel, por qué lo está tratando y su opinión personal del sospechoso.

Pasó algo más de una hora cuando Thomas estaba al teléfono, su interlocutora Ann. Buenos días doctora, soy el subinspector de la Comisaría Central. Buenos días, dígame, a qué se debe esta llamada, contestó la galena. Mire, continuó Thomas, el motivo de la misma es preguntarle sobre un paciente suyo que se llama Mikel Starford. Si no le importa me gustaría que me recibiera en su despacho cuando tuviera un hueco. Ann le indicó que en un par de horas se quedaría libre y que si quisiera podría recibirle. El subinspector le contestó que se pasaría y se despidió hasta entonces del ella.

…. Continuará.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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