Cap.18: Las mentiras del viento

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Amanda ya se ha incorporado al trabajo. Siempre era la primera. Sara diez minutos después ya entraba y en su taquilla colocaba la ropa de calle. Poco a poco fueron llegando clientas. Un día más en la peluquería.

Mikel llegó a su trabajo algo pensativo. Sus compañeros ya estaban preparados para la faena. A él le toca hoy subirse y atarse con arneses. Rutina diaria, se dice para sí.

Los policías amén de este caso, también se encargan de lo que llega a la comisaría. No son muchos en la Central. Ellos ya tienen distribuido el trabajo entre sus hombres. Ahora continúan en el despacho de Harry, pensando la declaración del marido de Paul.

“No tengo por qué dudar de la declaración del marido”, dijo Thomas. “Yo tampoco” dijo su jefe. Estas dos afirmaciones les hicieron desistir de llamarle nuevamente. Se centraron en el resto de testigos. Se dijeron que les convocarían, la próxima vez, individualmente. Decidieron que sería a partir de hoy, a los tres el mismo día, pero en diferentes horas.

Mikel recibió el grito de su jefe que le decía que bajara…. Un policía le acompañaba. Le oyó decir que a las 13:00 se personara en la Comisaría Central. Asintió con la cabeza y dirigiéndose a su jefe, éste le dijo que adelante, que quince minutos antes bajara y se preparara para ir a la declaración.

Amanda y Sara recibieron también la visita del policía antes mencionado. Las citaron a Amanda a las 14:00 a Sara a las 15:00 horas. Las dos les pilló de sopetón la cita. No esperaban que tan pronto fueran llamadas por la policía. Un gesto de suma preocupación en Amanda despidió al policía. Ambas salieron a tomar café enfrente de la peluquería. Se pusieron a hablar sobre el tema. Sara, un poco más tranquila, intentaba que su jefa se relajara, la notaba muy tensa. La conocía y veía que Amanda se desesperaba cuando no era la que dominaba la situación, la que mandaba, la que dirigía.

La mañana para nuestros personajes había amanecido con las incógnitas del caso, tanto para testigos como para policías. Springfield ya se iba acercando al mediodía. Hacía un calor suave, unos 23 grados, humedad del 70%, algo notoriamente normal para estas fechas.

La población se hacía eco, comentaba, el suceso de la noche anterior. Era raro este tipo de acontecimiento en esta ciudad. Tiempo hace ya que no ocurrían. Robos, hurtos, peleas… sí, asesinatos u homicidios no.

Ya se iba acercando la hora de la nueva declaración de Mikel. La comisaría a esa hora estaba concurrida. Los preparatorios en la sala de interrogatorios eran los normales. El inspector y el subinspector ya tenía prevista una táctica  para los mismos… harían aflorar los nervios de los testigos. ¿Cómo lo harían? ¿Surtiría efecto?

….. Continuará.

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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