Cap. 15: Las mentiras del viento

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El sonido insistente del telefonillo les sobresalta. Se miran y se preguntan quién llamará ahora. Será una equivocación, dijo Sara. Ante la insistencia, se dirige hacia la puerta de entrada y lo coge. Buenos días se oye decir desde el otro lado, policía de Springfield, por favor me abre? Sara se queda sorprendida y abre la puerta de entrada al edificio.

Inspector Harry Cover, de la Comisaría Central, se presenta. Es un tipo alto, algo rudo de aspecto, tez morena, ojos verdes. Mikel había ya salido de la habitación y los dos, sentados en el sofá, invitan al inspector a sentarse.

Vengo a tomarles declaración. Paul Smith ha aparecido muerto en su apartamento. Hemos recibido la llamada de su marido que dice haberlo encontrado muerto en la cama. Nos ha explicado que anoche ustedes estuvieron con él y con su antigua ex Amanda. Es cierto?

Los dos asintieron con la cabeza. Le contaron que Paul se había marchado apenas media hora antes que ellos de la casa. Que estuvieron comiendo en el mismo local y que a continuación se marcharon, por invitación de Amanda, a su casa.

Allí bailaron y bebieron. Todo normal, le dijo Sara. Mikel cabizbajo asentía con la cabeza, todavía perplejo con lo ocurrido.

Conocían bien a Paul?, les preguntó a los dos el inspector. Sara le dijo que de oídas sí, pero que esa noche era la segunda vez que le veía, la primera vez fue en la peluquería cuando fue a ver a Amanda. La primera vez reparó poco en él, porque a los pocos minutos salieron del local. Mikel le dijo que era la primera vez y que le pareció un tipo dicharachero y gracioso.

Harry Cover tomaba notas. Les observaba bien y en una primera impresión pensó que esta pareja decía la verdad.

Dio por terminado este pequeño interrogatorio y les conminó para que a las doce se pasaran por la comisaría. Allí coincidirían con Amanda, a la que también tenía citada.

Les acompañaron hasta la puerta y le confirmaron que a las doce estarían allí.

La pareja se quedó estupefacta. Apenas salían de su asombro. No sabían qué decir. Hablaron de irse a la ducha y prepararse para desayunar y a continuación arreglarse para ir a la comisaría.

Eran las ocho y media de la mañana. El domingo hoy se presentaba un poco estresante, pensaron.

Prepararon el desayuno, algo escaso, ya que los acontecimientos les restaron las ganas de comer. Mientras tomaban café por sus mentes pasaban imágenes de la casa de Amanda durante la noche del sábado.

Salieron a la calle y fuera ya les esperaba un taxi. Le indicaron la dirección y se dirigieron a la comisaría.

En la entrada de la misma coincidieron con Amanda. Apreciaron lo demacrada que estaba. Su cara era todo un poema. Se saludaron y ella no pudo reprimir sus lágrimas. No entiendo nada, no entiendo nada, se le oía decir. Intentaron calmarla cuando ya estaban llegando a una pequeña sala que les fue indicada por el policía del mostrador. Estaban nerviosos, les impresionaba el local, las idas y venidas de policías y sospechosos ….

…Continuará.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

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