Cap. 4: Las mentiras del viento.

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Amaneció el lunes. Cabezatele y Rubiadelbote se disponían a dirigirse cada uno a su trabajo.

Como ya dijimos en su momento Rubiadelbote lo hacía en una peluquería. Lavando cabezas. Amanda su jefa era una mujer delgada, de mediana edad, atractiva de pelos dorados. Como buena peluquera era dicharachera y alegre. La peluquería, franquiciada, era su vida. Estaba soltera y apenas se sabía nada de su vida privada.

Cabezatele llegó a la obra. Era pintor de altura. Los arneses y cuerdas eran sus medios para conseguir pintar grandes fachadas. Aterrizó tranquilo esta mañana. El recuerdo de la noche del sábado todavía le pasaba por la mente. No podía dejar de acordarse de Rubiadelbote. Tenía un encargado de obra algo gruñón y exigente. A los trabajadores les hacía reunirse cada mañana una hora antes de comenzar la faena, con la excusa de informarles dónde se tenían que dirigir. Les sobraban cincuenta minutos sin hacer nada, medio dormidos y con un cabreo supino.

El lunes discurría como uno más en la peluquería. A las diez comenzaron a llegar clientas. Amanda las atendía en primera instancia y luego las derivaba a sus ayudantes. Rubiadelbote se centraba en la limpieza del local, ya casi terminando. Tampoco podía olvidarse de Cabezatele. Se prometió, en la primera oportunidad que tuviera, de pedirle alguna explicación a su “espantá” del domingo en la mañana.

 Cabezatele  ya al mediodía se había subido un par de veces a pintar la cara oeste del gran edificio. Tenía fuerza y maña. Hacía bien su trabajo y sobre todo el vértigo nunca le aparecía. Se le notaba contento  y sobre todo centrado en lo que hacía.

 A ambos apenas le separaban, en esta ocasión, unas cuantas calles. Ninguno sabía donde trabajaba el otro. Tal vez el destino hoy les diera alguna oportunidad de verse. Nunca se sabe…..

 Amanda, viendo la cara hoy de su ayudante, no pudo menos que preguntarle por el fin de semana. Rubiadelbote se mostraba esquiva en las respuestas. Amanda, lista ella, consiguió después de mucho insistir, que le contara su encuentro con Cabezatele.

 “No te fies de los hombres” , “todos son iguales”, “recuerda lo que le pasó a fulanita…”, frases como estas le dijo Amanda. En el fondo era una resentida. Su experiencia con el sexo masculino no había sido muy agradable. Lo único que se sabe es que la dejaron plantada en el altar, después de diez años de noviazgo…. pobre, esto nunca lo superó.

No obstante, al oir las explicaciones de Rubidadelbote con respecto a Cabezatele… algo se le empezó a remover dentro. Solo ella lo sabía. Tal vez, nosotros, lo lleguemos a saber, tal vez.

To be continued.

Il est apparu lundi. Cabezatele et Rubiadelbote étaient sur le point d’être dirigé chacun à son travail.

Comme nous l’avons dit au moment où il a fait Rubiadelbote un salon de coiffure. têtes de lavage. Amanda son patron était une femme mince, attrayant d’âge moyen, poils dorés. Comme bon coiffeur était bavard et de bonne humeur. Coiffure, franchisées, était sa vie. Il était célibataire et savait à peine rien sur sa vie privée.

Cabezatele est venu travailler. Il était un peintre grand. Et des cordes étaient harnais ses moyens pour peindre de grandes façades. Il a atterri ce matin calme. La mémoire du samedi soir, il va toujours dans son esprit. Je ne pouvais pas aider à se souvenir Rubiadelbote. Il avait une charge de travail de quelque chose grincheux et exigeant. Les travailleurs ont fait les rencontrer tous les matins une heure avant de commencer le travail.

Lundi a couru comme un dans le salon. A dix heures a commencé les clients arrivant. Amanda a assisté en premier lieu, puis dériva vers ses assistants. Rubiadelbote concentré sur le nettoyage des locaux, et presque terminé. Je ne pouvais pas oublier Cabezatele. Il a promis, dans la première occasion, de demander quelques explications pour son « Espanta » dimanche matin.

Cabezatele et à midi étaient allés plusieurs fois pour peindre le côté ouest du grand bâtiment. Il avait la force et l’habileté. Il a fait bien leur travail et surtout le vertige ne lui apparut. Vous pouvez voir heureux dans son travail et surtout concentré sur ce qu’il faisait.

Les deux à peine le séparaient cette fois-ci quelques rues. Personne ne savait où elle a travaillé l’autre. Peut-être que le sort aujourd’hui de leur donner une chance de voir. On ne sait jamais…..

Amanda voir le visage de son assistant aujourd’hui, il ne pouvait que poser des questions sur le week-end. Rubiadelbote a montré les réponses insaisissable. Amanda, sa liste, obtenue après une longue insistant sur le fait, pour lui dire sa rencontre avec Cabezatele.

« Ne pas faire confiance à des hommes », « tous sont égaux », « rappelez-vous ce qui est arrivé à Twinkie … » phrases comme ça vous dit Amanda. Dans l’arrière-plan était plein de ressentiment. Son expérience avec le mâle n’a pas été très agréable. Tout ce qui est connu est que le jilted à l’autel, après dix ans de rencontre …. pauvre, cela n’a jamais eu sur elle.

Cependant, les explications concernant l’audition Cabezatele Rubidadelbote … quelque chose en lui a commencé à remuer. Seulement, elle savait. Peut-être que nous, de connaître, peut-être.

A suivre.

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

2 comentarios en “Cap. 4: Las mentiras del viento.”

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