Cap. 2: Las mentiras del viento.

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Tom ya les dio el último aviso. Todo el mundo ya se había marchado. Ellos seguían bebiendo, hablando y riendo. Cada vez más juntos. Sus cuerpos casi se fundían.

 Ella preguntó a Cabezatele donde irían después. El dijo no saberlo. Ella, más  valiente, le dijo que a su apartamento.

El mismo Tom se ofreció a acercarles, dado el estado en que ambos se encontraban. Así lo hizo. La parejita ocupó los asientos traseros y Tom se convirtió, por momentos, en un taxista en una carrera trasladando a los dos “tortolitos”….

Se despidieron del taxista y ambos se dirigian al apartamento de Rubiadelbote. Ella comenzó a buscar sus llaves y cuando las halló se dirigió con la misma hacia la puerta. Consiguió abrirla, no a la primera y ambos no hacían otra cosa que reirse.

El apartamento era pequeño, apenas un salón, típico americano con cocina incluida, una habitación y un ínfimo cuarto de baño. El alquiler no debía costarle mucho. La zona no era la mejor. Estaba en el extrarradio de Springfield, camino casi a ninguna parte.

La decoración del salón lo hacía destartalado. Muchas fotos en tamaño poster, alguna que otra planta de plástico, sofá de tres plazas y enfrente una televisión, no de última generación.

La parte de la cocina era un auténtico desastre. Se nota que no esperaba visita. Todo por el medio. Un pequeño frigorífico, una lavadora y un microondas eras los electrodomésticos que disponía.

El cuarto de baño tenía un water, bidet y plato de ducha. Estaba bastante desordenado, acá un peine y cepillo, allá una toalla tirada… Necesitaba urgente una limpieza sistemática.

La única habitación disponía de una cama moderna de 1,35. La colcha roja, realmente deslumbrante, la peinadora con unos cuatro cajones y ambas sillas a los lados de la cama. El armario no era de muy buena calidad. Todo manifiestamente mejorable.

El apartamento debía tener poca luz del sol. Solamente el dormitorío disponía de un pequeño balconcito. Las cortinas, color entre blanco y amarillo, dejaban adivinar que los rayos de sol no alcanzarían la habitación. Se adivinaba enfrente un gran almacén de polígono industrial.

Este panorama  es el que se encontró Cabezatele. Al llegar lo primero que hizo, después de echarle un vistazo al apartamento, fue dirigirse al sofá. Se sentía cómodo allí.

Continuaron bebiendo cerveza acompañadas con patatas chips. Pusieron la televisión y comenzaron a ver una película. Halle Berry y Eddie Murphy protagonizaban Boomerang (1992).  A los diez minutos Cabezatele se quedó dormido. Ella veía con mucho interés el desarrollo de la peli.

Eran las cinco de la mañana cuando Rubiadelbote se quedó dormida en los brazos de su compañero de bebida y sofá.

¿Qué ocurriría cuando se despertaran? ¿Qué reacción cuando se vieran juntos una vez aparecida la resaca? ¿Se auguraba una tragedia o más bien un dulce amanecer?

Era ya domingo y todo podría ocurrir……

Amigos lectores estas y otras interrogantes…. en el próximo capítulo.

To be continued.

 

 Tom et leur a donné le dernier avertissement. Tout le monde était parti. Ils étaient encore boire, parler et rire. Grandir ensemble. Leurs corps presque fondu.

Elle a demandé où ils iraient après Cabezatele. Il a dit ne pas savoir. Elle, courageuse, lui a dit de son appartement.

Tom lui a offert de les approcher, étant donné l’état dans lequel les deux étaient. Il l’a fait. Le couple a pris les sièges arrière et Tom est devenu, parfois, un chauffeur de taxi dans une course en mouvement aux deux « tourtereaux » ….

Ils se quittèrent le conducteur et les deux se dirigeaient vers appartement Rubiadelbote. Elle a commencé à chercher ses clés et quand il l’a trouvé est allé à la porte. Il a réussi à l’ouvrir, pas la première et ils n’a rien fait pour rire.

L’appartement était petite, juste une chambre, avec cuisine américaine typique, une chambre et une petite salle de bains. Le loyer ne devrait pas coûter beaucoup. La région n’a pas été le meilleur. Il était à la périphérie de Springfield, la route presque partout.

La décoration de la salle a fait délabrée. De nombreuses photos en taille d’une affiche, plante en plastique occasionnels, canapé trois places et d’une télévision devant, et non de l’art.

Une partie de la cuisine était une catastrophe. Vous remarquerez que je ne m’y attendais pas visite. Tout au milieu. Un petit réfrigérateur, une machine à laver et un des appareils à micro-ondes étaient disponibles pour lui.

La salle de bains avait une toilette, bidet et douche. Il était assez en désordre, peigne et brosse ici, il y a une serviette en rouleau … urgent besoin d’un nettoyage systématique.

La seule chambre avait un lit moderne 1,35. couvre-lit rouge, vraiment éblouissante, le cardeur avec quatre tiroirs et deux chaises de chaque côté du lit. Le cabinet n’a pas été de très bonne qualité. Tout est nettement améliorée.

L’appartement doit avoir peu de soleil. Seule la chambre avait un petit balcon. Rideaux, blanc au jaune, laissent deviner que la lumière du soleil ne serait pas atteindre la pièce. un grand entrepôt de la zone industrielle devinait avant.

Ce scénario est celui qui Cabezatele trouvé. En arrivant la première chose qu’il a faite après avoir vérifié l’appartement, a été adressée au canapé. Il se sentait à l’aise.

Ils ont continué à boire de la bière servi avec des frites de pommes de terre. Ils ont mis la télé et a commencé à regarder un film. Halle Berry et Eddie Murphy Boomerang étoilé (1992). Dix minutes Cabezatele se sont endormis. Elle a regardé avec beaucoup d’intérêt le développement du film.

Il était cinq heures quand Rubiadelbote endormi dans les bras de son compagnon boisson et un canapé.

Qu’est-ce qui se passe quand vous vous réveillez? Quelle est la réaction quand on le voit ensemble une fois apparue la gueule de bois? Une tragédie ou plutôt une aube douce auguraient?

Il était déjà dimanche et tout peut arriver ……

Chers lecteurs …. ces questions et d’autres dans le chapitre suivant.

A suivre.

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

2 comentarios en “Cap. 2: Las mentiras del viento.”

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