La felicidad de Paquito.

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Anochecer en la Costa del Sol

 

Siempre en los pueblos hemos conocido a los que, mal llamados, se les denominaba “tontos” “raros” “extraños”….etc….En mi barrio actual, El Juncal de Mijas Costa, está Paquito. Es mi amigo, capitán me dice…. El primer día que entable amistad con él le di mucha ropa militar. Se puso la mar de contento. Estaba feliz y me hizo feliz a mí….

Es un tipo singular. Una de esas personas que no pasa desapercibida. Siempre dispuesto a todo, sin pedir nada. Ha hecho de la ayuda su profesión diaria. Dar sin esperar recibir, menuda filosofía de vida la de Paquito.

Cuando se le conoce, se le empieza a querer. Su habla meteórica, su sonrisa, sus patillas blancas, su ojos claros como la “ville blanche” de Tadjoura, su caminar ligero, su amabilidad en el trato, su dignidad.

No tuvo una infancia fácil. El nunca habla de ello. Mis vecinos sí me lo contaron. Fue un niño abandonado, que pena, recogido por su abuela que le donó todo el amor que sus progenitores le negaron. Paquito se lo devolvió con creces, se encargó de darle todo el amor del mundo en sus últimos años. ¡Que hermosa es la relación entre abuelos y nietos!

Me acuerdo de mis abuelos en estos momentos, Rosa y Antonio, los padres de mi madre. Que orgulloso me siento de haberlos conocido, de haberlos querido, todavía los quiero, de haber compartido con ellos el amor hacia mi madre, que sentía devoción por ellos…. yo era pequeñito pero lo apreciaba en las tardes/noches que íbamos a visitarles.

En fin…. volvamos a nuestro personaje, todo un personaje. Lleva la alegría y la bulla por donde quiera que va. Nunca pide nada, nunca. Siempre está ocupado, tiene las horas marcadas allí donde hace falta. La gente lo quiere, mucho.

Es sumamente agradecido. Con poco, él necesita menos que poco, se le ilumina la cara y con un gesto de agradecimiento, sin palabras, nos muestra lo feliz que se siente.

Esa expresión solo la vi, qué recuerdos, a los Afar de Tadjoura.  Necesitaban tan poco…. que cualquier cosa les valía para sonreir, incluso viviendo las situaciones más adversas a las que se tiene que enfrentar el ser humano.

Ohhh Paquito, que gran descubrimiento, que feliz me hace siempre verte, oirte decirme capitán, hablarme atropelladamente, tenerme en cuenta en mis consejos, pensar que en casa siempre hay algo para ti, tu que tan poco necesitas.

Gracias Paquito por existir, por tu amistad, por tu permanente lección de solidaridad, de humanismo, tan falto hoy, de tu humildad y sobre todo y ante todas las cosas por ser una GRAN PERSONA, amigo.

 

El Juncal, junio de 2017.-

 

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Autor: afrucha13

Escritor, poeta, persona dinámica y viajero incansable. Solidario y optimista. Soñador y realista. Sensible, social y amigable. Me siento orgulloso, sobre todo, de ser buena persona.

3 comentarios en “La felicidad de Paquito.”

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