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El diván de Mariam (LIV)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

 

GRITOS

Decía el genial Jardiel Poncela que quien no tiene nada que decir, lo dice a gritos. Sin embargo hay quien no entiende otra forma de comunicación mas que esa, con mucha ansiedad, la de ellas o la que proyectan.

Levantar la voz escapa a su control, porque esto les sirve para hacerse notar, marcar territorio, para enarbolar la autoridad y también para canalizar rabias, frustraciones y egos contenidos que buscan escape.

El grito no solo sirve de “alarma” para otros, sino que además reaccionan con miedo y expectación. Se interpreta como amenaza y activa la huida, porque el cerebro vive en un estado constante de alarma. La adrenalina siempre estará ahí, esperando tener que defenderse de algo y se llega a un estado crónico de angustia permanente y desquiciante.

Hablar mas alto no garantiza que se nos preste más atención, ni que se nos entienda mejor. Es necesario respetar al prójimo, y cuando gritamos dejamos de hacerlo y de tolerar lo diferente. El respeto es la base fundamental de un gran número de valores humanos. La mejor manera para saber si estas faltando el respeto a otra persona es ponerse en su lugar. Piensa en como te gustaría que te tratasen y te dijesen las cosas a ti, y ponlo en practica. De manera gentil, educada, elegante y valiente, sin agresividad en el tono, tus palabras traspasaran barreras.

Entender que quien grita, agrede, no hay armonía, y no sirve para conectar mejor con los demás, solo para querer imponerse,  y que los demás se alejen con miedo.

No es más fuerte la razón porque se diga a gritos, a veces es más inteligente el que sabe callar y escuchar y más sabio aun el que sabe como y de que manera comunicar.

Todos los gritos nacen de la propia soledad.

Mariam,   2018.-

 

El diván de Mariam (LVII)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

ETERNIDAD

Conmigo.

No hay sufrimiento suspendido en el aire de tus pulmones.  El corazón entiende que no basta con respirar.  Hiciste caso al alma. Saltaste el muro del miedo, con un punto de temeridad. Escuchaste el deseo profundo, esas ganas inmensas de mirar a los ojos y volver a decir, que no ha pasado ni un día sin encontrar otro golpe, a la luz que conocí.  Arriesgaste a que la sal abriese la herida con la humedad de un mediodía de invierno y todas las despedidas del último invierno, que todavía danzan en la retina.

Aquí estoy, si lo quieres, para acompañar ausencias, para celebrar la vida o para entrar y salir del infierno sin mirar nunca atrás. La pared del miedo ha quedado fundida encima del asfalto.  La he golpeado con el pie justo cuando saltaba.

Que hay un río. Que no estaremos mucho rato para cruzar el puente. Miraremos el agua como si quisiéramos morir, como si quisiéramos volver, y sentiremos todavía más ganas de vivir. Habrá barandillas de hierro y farolas antiguas, de luz  amarilleada. Y en invierno, árboles desnudos como siluetas de papel mojado que se recortan contra la superficie del agua, contra la superficie del cielo. Se verá mucho, mucho cielo. Y respiraremos aún más el mar a kilómetros de distancia.

Volveremos a pisar tierra. A oler la lluvia. A hundir los pies en el barro. El mar como un lienzo, desde el cielo, y el color intenso de la arena mojada tatuada en el brillo de nuestros ojos. Que no entenderemos el amor sin que se nos pase por las manos, por el vientre, por los ojos.  Sin este momento de ahora, la mente en suspenso y estas líneas brotando de algún rincón del alma.

 Con la absoluta necesidad de no necesitarte. Con los ojos cerrados y el corazón en la boca. Con todos los discursos por el suelo, con todo tu silencio inundando de placer este pedacito de eternidad.

Contigo.

Mariam, 2018.-

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Todo será diferente (XII)

ausencia

 

Noto tu ausencia

El calor que recorre mi cuerpo, soledad

anunciada de la mañana, suave despertar

que me perturba, no existe maldad

en mi pensamiento, tampoco bienestar.

No estoy como quiero, anhelo tu sonrisa

picarona, tu voz aterciopelada, tu brisa

de aire cálido, tus ganas de vivir y soñar

con un mejor mañana, tu ritmo a imitar.

Noto tu ausencia, sí, que largo camino

de espera, se sana y se desea el atino,

nada puede salir mal, alegra tu  vida,

septiembre ayuda, felicidad sobrevenida.

Afrucha, 2018

Desde mi alma (XLIII)

alegría de vivir

Llamame por favor!
Llamame como quieras ,
amor , lujuria , deseo ,
te encontraré en la penumbra ,
o bajo el mismo sol…
No soy un sentimiento , 
soy tu fiebre , tu recelo , 
tus ganas , tu deseo , 
tu propia exaltación… 
Solo soy la locura de una pasión loca , 
el deseo que provoca estas ganas de vivir…
Llamame susurrando , 
despacio y provocando , 
dejame enamorada ,
temblando y sin sentir…
Habláme  simplemente  con tu voz más ronca…mirame con tus ojos a punto de estallar , 
cubrime con tus ansias , 
con tu fuego y tu palabra ,
abrazame despacio , 
no me sueltes jamás…  
Llamame como quieras ,
poblame de caricias , no te guardes nada…que todo yo te dí ,
te dí mi piel caliente , 
mi deseo , mi ternura ,
mis gemidos y mi risa , 
mis momentos ardientes…
Llamame como quieras , 
sin reproches , ni promesas  ,
sin miedo , sin nobleza…
¡Llamame por favor!
 Aɭʍɑ ʍíɑ
Autora: Sandra Santucho
Bs.As Argentina
Derechos  de autor reservados
30-08-18

 

El diván de Mariam (LVI)

Mujer tumbada en diván Paulina Bonaparte -Dorado

SIN PREGUNTAS, SIN RESPUESTAS

Nos complicamos cuando pensamos que nos estamos ayudando con el continuo análisis mental, que nos separa de sentir.

Lo que sintamos verdaderamente nunca se borra; y es por eso que cuando tocan nuestro corazón, ese amor no desaparece.

Es gratitud en estado puro y apreciación lo que debería rondarnos la mente, hacia aquello que experimentamos.

Amor, compañerismo, amistad, bondad, ternura, calidad humana…

Y así fue que en aquel encuentro, ella quiso hacer un regalo muy especial, para alguien excepcional. Sabia que el nunca iba a contarle su secreto de amor, ni siquiera a la única persona que se había ganado el derecho a saberlo. No. No lo revelaría jamas, no porque no quisiera abrir el cofre donde lo había tenido tan bien guardado su secreto, sino porque el se dio cuenta de que había perdido la llave.

Cuando estuvo delante de el, le dijo……

“ No tienes ni idea de lo mucho que he buscado un regalo para traerte. Nada parecía lo apropiado”. Pensaba ¿Para que llevarle oro a la mina de oro, o agua al océano?. Todo lo se me ocurría era como llevar especias a Oriente. No sirve de nada darte mi corazón y mi alma, porque ya los tienes. Así que traje un espejo.

“Mírate y acuérdate de mi”.

Se que voy a quererte siempre sin preguntas.

Se que vas a quererme siempre sin respuestas.

Yo seré como un sueño, sin mañana ni ayer, y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que nunca tienen fin.

Mariam,  2018.-